Manifiesto Cortesano 2017

 

11 y 12 de agosto

 

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Seguramente muchos vecinos, no conocerán la historia del héroe cortesano D. José Serrano Valdenebro, Jefe de Escuadra, y pilar fundamental de la expulsión de los invasores franceses,Serrano Valdenebro Ponencia1 de nuestra zona. Data lo que se tiene por solar, perteneciente a su familia, del año 1760, su casa en nuestro pueblo.

Aunque su carrera militar fue más cercana al ámbito naval, se encontraba en la Serranía, cuando combatió en el Cornio de Jimera de Líbar o capitaneo la resistencia guerrillera en la parte de Gaucín,

Desde este portal queremos homenajear a este vecino, del cual tenemos que sentirnos orgullosos de su origen, transcribiendo fielmente la ponencia que hizo D. José Luis Gómez Barceló en el ciclo de conferencias "Cortes y la Serranía en la historia", celebradas en mayo del año 2.000.

José Serrano Valdenebro: Marino

Guerrillero e hijo ilustre de

Cortes de la Frontera

José Luis Gómez Barceló

Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia

Archivero Diocesano de Ceuta

V Ciclo de Conferencias

“Cortes y la Serranía en la Historia” 8 de mayo de 2000

Distinguido público: Ante todo, permítanme dar las gracias a mis amables presentadores en este acto. La ocasión es para mi entrañable, por cuanto me acerca a una hermosa Villa pintada por uno de los pintores que más he admirado, entre los que hicieron su carrera en Marruecos. Carlos Gallegos, y cuya vida finalizará abrupta y prematuramente en Algeciras. También, por ser la patria chica de un personaje que poco a poco ha ido descubriéndoseme como alguien verdaderamente interesante, el único protagonista de la tarde de hoy, un paisano suyo que durante mucho tiempo ha sido hurtado a su historia, ocultándose su nacimiento en la Villa de Cortes de la Frontera: José Serrano Valdenebro.

 

Agradezco de veras a mi ya buena amiga Isabel, su amable invitación para que dier a conocer la marcha de esta investigación biográfica que nació hace algunos años, y de la sólo sabía mi gran amigo y maestro Carlos Posac Mon. A causa de su indiscreción estoy aquí esta tarde.

 

Dirán ustedes, como decía un buen amigo mío en situación semejante a la de hoy…”Y qué me irá a contar éste a mi, si yo vengo de Puete Genil, y vendo membrillos” Buena señal sería que ninguna población, por pequeña en extensión o habitantes que fuese, necesitara que nadie de fuera viniera a aclararle episodios de su pasado. Demostraría que sus archivos y bibliotecas son copiosas, que muchas personas ocuparon su tiempo y su saber en escudriñarlos, y que el resultado de su trabajo fue óptimo.

 

No obstante, yo no vengo de tan lejos, soy un ceutí a quien nacieron en Tetuán, y ya saben que la relación entre Cortes, la Serranía y Ceuta viene de muy atrás. Al menos, desde tiempos medievales islámicos. Isabel me decía, en una de nuestras conversaciones telefónicas, que las referencias a esta Villa son escasas en los libros de historia pero, sin embargo, ella y muchos de ustedes conocerán bien una de las más repetidas, y que hallamos por ejemplo en la Crónica General de España, publicada en 1869. Sus autores narran en ella relaciones entre Alí ibn Hamud gobernador de Ceuta y Tánger, y su hermano Qasim, que lo era de Ronda y Algeciras, allá por los primeros años del siglo XI. Alí ibn Hamud, que llegó a proclamarse Imán de Córdoba, pagó con la traición a Suleyman el nombramiento de gobernador, pero como “quien a hierro mata, a hierro muere”, poco después fue asesinado, siendo sustituido por su hermano, en detrimento de su hijo Yahya. Los hammudíes, por tanto, nos unen, como nos han unido cada una de las invasiones que de sur a norte o de norte a sur cruzaron el Estrecho y la Serranía o viceversa (Es decir, la Serranía y el Estrecho)

 

No será tampoco la Guerra de la Independencia el tema en el que más abunde, que para ello han traído un historiador de mucho más peso y rigor que yo. El Dr. Carlos Posac ha investigado sus movimientos en las provincias de Cádiz y Málaga, desde la documentación de sus archivos, sin olvidarse los de poblaciones comarcanas y a la vez distanciadas en la geografía o la política, como Ceuta y Gibraltar. Por ello, les emplazo a que disfruten de su relato mañana mismo.

 

Mi interés está en José Serrano Valdenebro, un marino que llegó a Jefe de Escuadra, el equivalente a Mariscal de Campo en la Armada, y que sin empacho de esto, comandó más tarde una de las más importantes partidas liberales del País, la de guerrillas, tropa y maria de la Serranía de Ronda.

 

Su origen.

 

Escribía Carlos Martínez Valverde en un artículo sobre Serrano Valdenebro, que Valdenebro estaba vinculado a Cortes de la Frontera.. Por lo pronto, estaba casado allí. Hay constancia de que había personas de ese apellido por lo menos desde 1774, pues hay una donación de un copón, de ese año hecha por un Valdenebro. De 1760 data la casa que se tiene por solar de los de dicho apellido. En Cortes se tiene al Jefe de Escuadra don José Serrano Valdenebro como hijo de aquella villa, pero su partida de defunción expedida en Cartagena dice claramente que era natural de Córdoba. ¿Pudo haber error al consignarlo? ¿Pudo haber confusión y tomar Cortes, escrito en alguna nota, por Córdoba?.

 

Así las cosas, era obligado dar con más datos sobre el origen de nuestro hombre y confirmar o desmentir los afirmados en el citado trabajo. Lo normal hubiera sido acudir a los archivos parroquiales de la Villa de Cortes de la Frontera pero, como todos ustedes saben, el 11 de mayo de 1811, en una de las má crueles operaciones de las tropas napoleónicas fueron arrasados. Así lo narra Francisco Garcés y Barea, uno de los dos diputados doceañistas que representaron a la Serranía de Ronda en la firma de la Constitución de Cádiz, junto a Juan de Salas, en la representación que elevó a las Cortes Generales en 1813: “…todo el pueblo es entregado a la desolación de un horrible y general saqueo: son muertas quatro personas inválidas que no pudieron huir: ciento y siete casas fueron quemadas con el Hospicio de Religiosos de San Diego, y el Templo principal, aquel lugar santo en que estos hijos desnaturalizados recibieron la gracia primera del Bautismo, y tritutaban diarios cultos al Altísimo, en un momento lo reduxo a cenizas la voracidad de las llamas; solo las paredes existen: perdiéndose a un tiempo sus adornos, sus alhajas, sus vestuarios y ornamentos con todos los libros y papeles del archivo eclesiástico: pérdida irreparable y la de mayor momento”.

 

Las palabras de Barea son impresionante por su sencillez, pero también por su autenticidad. ¡Ciento site casas quemadas cuando Pascual Madoz, en la edición de 1847 de su diccionario contaba tan sólo en la población 630 inmuebles contados el Ayuntamiento, la cárcel, las escuelas y el hospicio!

 

Pero volvamos a nuestras pesquisas. El paso siguiente, tratándose de un militar de carrera, era acudir a los Archivos Nacionales. Martínez Valverde, en un segundo estudio había peinado el Archivo General de la Marina sin resolver el misterio, así que nosotros decidimos tomar otr vía, concretamente acudir al Archivo General Militar en su sede en Segovia, donde se custodian las hojas de servicio y expedientes de los jefes y oficiales españoles, encontrando allí con un copioso material que daría al traste con afirmaciones y dudas de otros estudiosos. Si hasta ese momento no teníamos noticias sobre el nacimiento que nuestro biografiado, aquí aparecía por dos veces, copia de su partida de bautismo que transcribimos por vez primera:

 

“Dn. Pedro Barrozo y Castro Cura propio perpetuo y único, Rector y Colector de la Ygª. Parroql. de Nª. Sra. Del Rosario de la Villa de Cortes, certificó qe. En el Libº. 7º. De Bautmos. De dha. Ygª. Al fol. 267 buelto hay una partida qe. dice así=

 

Partida: En la Villa de Cortes en cinco días del mes de Nove. de mil setecientos y quarenta y tres años: Yo dn. Alonso Valdenebro Cura Tente. de la Ygª. Parroql. de dha. Villa baptizé a Josf de los Mártires hijo legmo. de Dn. Josef Serrano Arjona, y de Dª Franca. Valdenebro y Ruiz su muger vecinos dha. Villa. Declaró el Padre no haver tenido otro hijo de este nombre, y aseguró con

Juramto. qe. nació el día tres de dho. mes y año. Fueron sus Padrinos Dn. Chistóval García Valdenebro y dª. Franca. Ruiz su madre vecinos de esta Villa, a los quales advertí el parentesco espiritual qe. con su ahijado y Padres han contraído y la obligación de enseñarle la doctª. xpna. de qe. doy fe= Dn. Alonso Valdenebro.”

 

En otro documento del expediente del matrimonio de José Serrano Valdenebro con Buena Ventura Sánchez Hernández de Villegas, se nos ofrecen más datos sobre su familia. Se trata de una certificación expedida por D. Fernando Quirós y Perea, Presbítero Cura Ecónomo de la Iglesia Parroquial de S. Sebastián de la Villa de Gaucín, por la que explica la pérdida de los archivos de aquella Villa, tanto parroquiales como municipales, en el saqueo francés del 8 de julio de 1810, perdiéndose por tanto el documento que justificaba un anterior matrimonio de José Serrano Valdenebro. Allí se dice también que José Serrano Valdenebro era “natural de la Villa de Cortes de la Frontera, hijo legítimo de dn. Josef Serrano Téllez natural de Grazalema, Cavallero de la Muy Ilustre y Rl. Maestranza de la Ciud. de Ronda y de Dª. Franca Valdenebro y Córdova natural de la expresada Villa de Cortes”. Datos no coincidentes, en cuento a los apellidos de sus progenitores, con los de las partidas bautismales, que nos ofrecen mayor garantía por su carácter de certificaciones.

 

En conclusión, sabemos de los datos antedichos que José Serrano no sólo había nacido en Cortes de la Frontera sino el origen noble de sus progenitores y que su familia materna estaba asentada en la Villa con una antigüedad tal como para contar entre sus hijos a su madre y al sacerdote que lo había bautizado, entre otros miembros de su árbol genealógico.

 

¿Quiénes son los Valdenebro?

No es el apellido Valdenebro muy frecuente y menos en Andalucía. Buena parte de los armoriales españoles ni siquiera lo incluyen, ni tampoco sus blasones. Fernando González-Doria lo hace castellano y define sus armas: En campo de gules, seis flores de lis de oro, puestas de dos en dos; cortado de oro, con árbol (enebro) de sinople, acostado de dos leones rampantes y al natural, uno a cada lado. Endika de Mogrobejo, mucho más preciso, afirma ser originario de Valdenebro, en el partido judicial del El Burgo de Osma (Soria), aunque anotando que cronistas hay que afirman tener casa solar en Guipúzcoa y otros en Asturias. A pesar de que la rama mejor documentada es la de Salamanca, miembros de este apellido probaron su nobleza en las Chancillerías de Valladolid y Granada, siendo conocidos varios expedientes de nobles que obtuvieron cargos en el Santo Oficio de la Inquisición en Madrid, Valladolid y Córdoba, Inclusive hoy en día, una rama de los Valdenebro ostentan los títulos de marqueses de Jódar y de Ruchena, condes de San Remi y, por matrimonio, el vizcondado de Dos Fuentes, tras el enlace de Salvador de Valdenebro y Cisneros con Mª. Magdalena Muñoz y Gámez, en el siglo XIX.

 

Lamentablemente es difícil saber, ante la pérdida de los archivos parroquiales de Cortes de la Frontera, a la rama del apellido que pertenecían los Valdenebros de la Villa, pues aunque para ello nos pueden ayudar los distintos escudos utilizados por ellas, al compararse con el que aún hoy existe en la casa solariega de los Valdenebro se revelan excesivas diferencias. La familia, además, tuvo una especial relación con la ermita de la Concepción, en la que tenían sepultura propia, como demuestran no sólo la memoria local, que habla de perdidas lápidas blasonadas, sino también el traslado que hará Serrano Valdenebro de los restos de al menos dos de sus esposas, Dª María Francisca Tobalina y Dª María Alfonsa Crespo en 1779 y 1801, respectivamente, a su panteón. Martínez Valverde anota igualmente la existencia de un copón y un cáliz en la referida capilla, donaciones de Simón Serrano Valdenebro en 1774 y 1785, presbítero que pudo haber sido hermano de quien nos ocupa.

 

El hombre.

 

Ya sabemos, por tanto, que José Serrano Valdenebro había nacido en Cortes de la Frontera, en 1743, que su familia era nobre de origen y que contaba con casa solariega y blasonada en la población. Aquí debió recibir su primera instrucción hasta ingresar el Ejército, como cadete, a lo que tenía derecho por su estatus social, llegando a Capitán el 23 de febrero de 1767.

 

Martínez Valverde, aquien seguimos en estas primeras notas, afirma que no ha hallado retrato alguno de Serrano Valdenebro, que unos afirman se perdió en el incendio del Ayuntamiento de Cortes y otros en el de Gaucín. No obstante, su aspecto físico no debió ser agraciado, ante los muchos inconvenientes que sufrió durante su carrera. Una relación de sus heridas nos lo describe así: “ Una herida grave en la pierna derecha; otra leve, en la rodilla; otra, en corva izquierda; dos chisponazos en las manos; otros dos en la cara y, finalmente, fue incendiado con pérdida de las manos, quedando toda la piel y uñas pegadas a la cubierta, con igual destrozo en la cara”.

 

A pesar de todo, Serrano Valdenebro contrajo matrimonio en tres ocasiones, con personas de elevada condición social, que no sólo merecieron la autorización de las autoridades, en especial el férreo control del Montepío Militar de Viudas y Huérfanos, sino que debieron mejorar su situación económica.

 

El primer matrimonio lo contrajo con María Francisca Tobalina, nacida en Cádiz en 1751 e hija del entonces Coronel Gobernador de la Isla de Ibiza, Tomás de Tobalina. Casados en Barcelona en 1775, ella falleció cuatro años más tarde, siendo sepultada en el panteón de la ermita de la Concepción de Cortes de la Frontera, el 2 de agosto de 1779.

 

En 1783, siendo ya Capitán de la Armada, vuelve a contraer matrimonio con Mª. Alfonsa Crespo Quiles y Arán, natural de Madrid y nacida en 1748. Ella era hija de Miguel Crespo y Ortiz, Caballerizo de Campo de S.M. la Reina Isabel de Farnesio y Corregidor Superintendente General de las Rentas Reales de Trujillo, aportando como dote entre capital y bienes inmuebles la cantidad de 20.000 reales de vellón. De este segundo matrimonio quedó una hija, Mª. Josefa Serrano Crespo, a la muerte de su madre, que aconteció en Gaucín en 1801, trasladando sus restos hasta el referido panteón de la Concepción, en donde recibieron sepultura el 13 de abril.

 

Tan sólo un año más tarde, José Serrano Valdenebro vuelve a contraer matrimonio. Cuenta ya con cincuenta y ocho años cumplidos y por tanto tiene treinta más que la novia. Buenaventura Sánchez Hernández de Villegas, natural de Trebujena e hija de Pedro Sánchez Herraud y Buenaventura Hernández de Villegas. Pedro Sánchez, por entonces ya desaparecido, fue un personaje en la Serranía: Capitán de Guerra y Abogado de los Reales Consejos de Gaucín, por lo que la dote recibida fue esta vez aún mayor, declarando su viuda Josefa de Luque Solano, corresponder a su hijastra 30.000 reales de vellón de su legítima aparte de varias casas.

 

Muerte de Valdenebro.

 

José Serrano Valdenebro falleció en Cartagena, el 6 de marzo de 1814, cuando desempeñaba el Gobierno Militar y Político de Cartagena, cumplidos ya los setenta años. Martínez Valverde dice no haber noticias de que sus restos fueran trasladados a su población natal, aunque así lo afirma fray Sebastián de Ubrique en la historia de su villa de origen. Sin embargo, si a esta última afirmación se suma la tradición oral y el empeño del militar por llevar hasta su venerada ermita de la Concepción los mortales despojos de sus dos primeras esposas, no resulta nada aventurado decir otra cosa.

 

El militar.

 

La reorganización borbónica del ejército, a comienzos del siglo XVIII importaba una serie de privilegios y categorías entre las cuales destacaba la vinculación de la carrera de las armas a la nobleza. El primer paso se dará con la creación de la clase de Cadetes en 1704, a la que se irán añadiendo una seria de disposiciones por las que se establece la nobleza militar. A partir de 1715 se considera que esa nobleza será personal en alféreces y subtenientes y hereditaria en los capitanes y grados superiores. Así, como tanto los hijos y hermanos de títulos del Reino como los hijosdalgo de sangre e hijos de capitanes y oficiales de mayor grado, tendrán a partir de la Real Orden de 2 de marzo de 1732 posibilidades de incorporarse como miembros de los Reales Colegios o en calidad de Cadetes de Cuerpo.

 

De una forma o de otra, pero desde luego acogiéndose a estos beneficios, José Serrano Valdenebro ingresa en el Ejército, accediendo al empleo de Capitán de Infantería el 23 de febrero de 1767, todavía no cumplidos los veinticuatro años de edad. Unos años más tarde, en 1774 lo hallamos como Capitán de Regimiento de Infantería Walona de Voluntarios Extranjeros, combatiendo a las órdenes del Capitán de Navío Antonio Barceló y Pont de la Terra, en la expedición que mandó O´Reilly contra Argel. Martínez Valverde atribuye a aquellos tiempos la iniciativa de Serrano Valdenebro de pasarse a la Armada, lo que consumó el 28 de febrero de 1777, reconociéndosele el empleo de Teniente de Navío y Capitán de Compañía y poniéndolo al mando de la segunda compañía del décimo batallón de Marina.

 

Meses más tarde es embarcado en el navío Princesa, del que será segundo comandante desde septiembre de 1778, y desembarcando en febrero de 1780 en la escuadra de Lángara, donde es cogido prisionero en la guerra contra los ingleses. Martínez Valverde se pregunta: ¿fue conducido a Gibraltar o a Inglaterra? ¿tan sólo fue cautivado y mantenido prisionero bajo palabra de honor? No lo sabemos. Quizá sí, quizá fue devuelto a España con la promesa de no combatir más hasta firmarse la paz, lo que ocurrió en 1783, ya que en esos tres años hallamos su ascenso a Capitán de Fragata el 3 de febrero de 1780, la muerte y traslado a Cortes de su primera esposa, y en 1783 su segundo matrimonio con Mª Alfonsa Crespo.

 

En 1785 Serrano Valdenebro está en Granada y desde allí solicita al Rey Carlos III su ascenso a Capitán de Navío, que no le será concedido. Entre 1787 y 1789 es nombrado comandante del noveno Batallón de Marina en el que recibe, ya como Capitán de Navío, el mando de San Leandro, un buque de sesenta y cuatro cañones con el que navegará hasta noviembre de 1760, en que se le entrega otro de mayor porte, el San Eugenio, con ochenta cañones. En 1793 recibe el mando del Arrogante y combate a las órdenes de Gravina en la bahía de Rosas, donde sufre un duro revés a comienzos de 1795, que le obligan a pedir licencia temporal para recuperar su salud, dando por resultado el no ascender a Brigadier como le correspondía, lo que reclamará sin cesar. Serrano no se está quieto, nunca desprecia el mando y cuando vuelve a casa es en razón de las heridas que poco a poco le han desfigurado, pero nada de eso es suficiente para que algunos compañeros salten por encima de él en el escalafón.

 

Ya Brigadier, en 1797, ejerce de fiscal en Cádiz y desempeña la Comandancia principal de Matrícula del Departamento de Cádiz, en 1802, año en el que vuelve a contraer matrimonio y es designado para el destino del Segundo Comandante General de Batallones de marina y Comandante principal de los del Departamento.

 

En 1808 se produce la invasión francesa y el gobierno de la Isla de León crea una unidad denominada Legión Real de Marina, que debería haber estado formada por dos regimientos de infantería y dos brigadas de artillería, al frente de la cual se pone al Brigadier Serrano Valdenebro. Aquella fuerza tuvo la oposición, desde el primer momento del Capitán General de Cádiz, el ceutí Juan Joaquín Moreno de Hourlier,  y así, aunque la denominación de Legión Real no prospera, Valdenebro continua al frente de los dos regimientos, operando en los pasos de Santa Olalla en 1809, siendo esencial su participación en la defensa de Sevilla, junto a otro nombre importante de la marian española: Juan de Dios Topete.

 

A finales de año, José Serrano Valdenebro asciende a Jefe de Escuadra y marcha primero a Huelva y luego a Extremadura, donde a las órdenes del Duque de Alburquerque sufre una caída que le obliga a buscar reposo en su villa natal. Estando en Cortes de la Frontera y viéndose el avance francés, los jefes de las partidas de guerrilla de la Serranía le comunican haber sido nombrado su general, el 1º de marzo de 1810, cargo que acepta dirigiendo con gran acierto los movimientos de la zona, convirtiéndose en el azote de los franceses.

 

Sin embargo, Serrano Valdenebro se va a encontrar entre dos frentes, por un lado la autoridad que quiere imponérsele desde el Campo de Gibraltar; y por otro lado el excesivo afán independentista de los caudillos de la Sierra, en especial de Andrés Ortiz de Zárate, apodado el pastor. Serrano será llamado a la Real Isla de León y en su lugar se envía al marqués de Portago, para intentar conciliar a uno y otro bando, aunque por enfermedad ocupará su lugar el brigadier Francisco Javier Abadía.

 

En la ausencia de nuestro protagonista el general Luis Lacy, sanroqueño, desembarca en Algeciras con 3.200 hombres el 17 de junio de 1810, pero no puede con las tropas de los generales Víctor y Sebastiani. También los ingleses intentaron socorrer la Serranía con una división anglo-española con 2.200 hombres mandados por Lord Blayney, que salieron de Ceuta el 15 de octubre de 1810, rumbo a Fuengirola, pero su impericia fue tal que los 150 polacos que guarnecían el castillo lograron aguantar hasta llegar los refuerzos franceses que les pusieron en fuga. Toreno llegará a decir que del Cuerpo del Ejército que mandaba sólo el Regimiento español imperial de Toledo llegó completo a los barcos. Los serranos se revelan cada vez más indispensables. Su estilo de combate es más apropiado para hacer frente a los franceses que la ordenada estrategia de los profesionales.

 

Martínez Valverde explica como en el verano de 1810 Serrano Valdenebro no está ya en la Serranía, pero Lacy y Abadía continúan estudiando el proyecto del Jefe de Escuadra, mientras él lucha en los despachos para intentar llevar a cabo sus planes. Al fin, el 24 de agosto de 1810 el Consejo de Regencia le nombra comandante en jefe para mandar las partidas de guerrilla, marina y tropa reunidas, sin dependencia alguna del Campo de Gibraltar. Su incorporación no es inminente, ya que estaba en el arsenal de La Carraca ocupado en construir una máquina diseñada por Joaquín García Urrego para transportar cañones. Entre sus primeras intervenciones estará el restablecimiento de la junta de gobierno en Cortes de la Frontera y la instalación de su Cuartel General de Gaucín.

 

A comienzos de 1811 es nombrado Comandante General del Campo de Gibraltar Antonio Benines de los Ríos, que era Brigadier, es decir, tenía menor categoría militar que José Serrano, lo que crea disenciones que llegan hasta las Cortes Generales. Las diferencias crecen y se harán notar en el ataque general a Ronda proyectado en el mes de junio, a consecuencia del cual dimite Valdenebro, que es nombrado Comandante General del Departamente de El Ferrol. Una dimisión, la precedente, forzada por las acusaciones de Begines.

 

En septiembre Valdenebro aún no se ha incorporado a su destino que al fin consigue no se haga efectivo, permaneciendo en Cádiz donde según Martínez Valverde debió tomar parte activa en las sesiones de Cortes, en sus funciones de diputado por Granada. En julio de 1812 la Regencia nombra a José Serrano Valdenebro Gobernador militar y político de Cartagena, ostentando de forma accidental el mando del Departamente por enfermedad del Capitán General Manuel Núñez Gaona, prácticamente hasta la muerte de este último, en marzo de 1813. Nombrado Comandante General del Departamento Francisco de Montes, fallece José Serrano el 6 de marzo de 1814 en Cartagena.

 

El escritor.

 

Sin ánimo de convertir está líneas en un panegírico de nuestro biografiado hay que reconocer que contaba con un bagaje cultural indiscutible que le permitía defender sus opiniones con elocuencia, apoyado siempre en fuentes clásicas que debía conocer con cierta soltura al menos. La mayor parte de los trabajos están dedicados a la defensa de sus ideas, proyectos y afrentas, pero resultan harto significativos.

 

En 1796 publica en Madríd Discursos varios del arte de la guerra que subtitula Tratan del buen uso de la táctica de tierra, con relación y crítica de la batalla de Almansa. Un libro para el que cuenta con el apoyo de Godoy a guien lo dedica, y en el que toma partido por la formación en línea inglesa, que entonces estaban a debate en lo que se llamaba El Arte de la Guerra. Como tratado militar propone modificaciones en la uniformidad como escudos más largos y que permitían clavarse en tierra para hacer de parapetos o un prototipo de chaleco antibalas. Además, y como es lógico tras enunciar el título del estudio hace una crítica de la célebre batalla de Almansa, en la que se decidió la Guerra de sucesión a favor de Felipe V, gracias a la victoria conseguida por el Duque de Berwick sobre las tropas del Archiduque Carlos.

 

Antes de que las tropas napoleónicas entraran en España, Serrano Valdenebro, buen conocedor de la zona de la Serranía y el Campo de Gibraltar publica un Proyecto sobre Puerto en Palmones con un plan parcial de mejoras para facilitarlo, y para fomentar la Marina con sus propios arbitrios. Firmado en la Real Isla de Leon 8 de agosto de 1804, plantea su iniciativa como la mejor forma de dar salida a los productos de la Serranía, de animar su industria y agricultura, entendiendo la desembocadura del Palmones el mejor lugar para instalar un puerto franco. Contempla también las comunicaciones interiores, con la construcción de una carretera y dos puentes que habrían de salvar el Guadiaro y el Hozgarganta y estima que entre los arbitrios de Marina y la mano de obra extraída del presidio de Ceuta, el proyecto no resultaría gravoso a las arcas reales. El impreso es rarísimo, no aparece en las bibliografías y a decir verdad, su descubrimiento es el principal responsabel de nuestro interés por su autor.

 

Su Marinería urbana o Formación de Cuerpos Auxiliares para defender, en caso de invasión, el Real Arsenal de La Carraca, publicado en 1805, parece ser un extracto del Proyecto de engrandecimiento de la Armada que elevó a la superioridad en 1800. Quizá otro tanto suceda con Discursos navales. Tratan de movimientos de escuadras, del bombardeo de plazas marítimas, y prescriben tácticas para el manejo de los útiles, que publica en Cádiz en 1808.

 

Martínez Valverde estima que Serrano aprovecha cada tiempo de descanso para escribir. Así en 1809, mientras espera el enemigo, que no llega, al mando del cantón de Santa Olalla, alumbra su Memoria Militar. Trata de reducir a mejor forma la composición táctica y disciplinaria de los Cuerpos de Infantería del Exército, que publica en Sevilla; como en 1811, al ser destituido del mando de la Serranía, da a la luz en Algeciras el Manifiesto de los servicios hechos a la Patria por el Jefe de Escuadra D. José Serrano Valdenebro, desde el movimiento de la nación a la justa defensa contra la invasión que los tiraniza, hasta su remoción del mando de la Sierra Meridional, acordada por la Regencia en 2 de julio de 1811.

 

Con este manifiesto, que supera el medio centenar de páginas comienza una línea de impresos, de los que conocemos dos, defendiéndose de acusaciones más o menos públicas y tratando de reivindicar su honra personal y profesional. El segundo  se titula Justa Vindicación de iniquias acusaciones publicadas contra el Gefe de Esquadra D. José Serrano Valdenebro en el impreso con el título de Casares reconquistador de sí mismo, por un Don Andrés Sánchez y Don Juan Boer, que se dicen representantes, síndico y diputado de aquil pueblo, Cádiz, 1811. En él se defiende de un libelo surgido en la Villa de Casares contra Serrano, quien había enviado al presidio de Ceuta al Licenciado Francisco Xavier Peñaranda, como promotor del despojo hecho a la Duquesa de Arcos en sus derechos jurisdiccionales, junto a otras personas de su entorno, queriendo estos ahora que fuese Valdenebro el enviado al presidio. Este, además, llega a negar la supuesta reconquista de una población que no llegó a ser atacada por los franceses y cuya defensa estuvo siempre confiada a la propia ubicación geográfica.

 

El último de los documentos impresos que conocemos es la Representación que hace  al Congreso Nacional su vocal el Gefe de Escuadra Don José Serrano Valdenebro, Gobernador de la Plaza de Cartagena, firmado en Cádiz el 26 de agosto de 1813. Aunque comienza con su proverbial justificación de conocimientos, basada en sus dilatados servicios, hace en él un proyecto de mejora político-económica del gobierno de Cartagena, que trata de reformar mando, rentas y exacciones, fijándose en la potenciación de la maria mercantil y militar, como ya hiciera al hablar del Palmones, y en las actividades de la industria cercana.

 

Epílogo

 

Muchas son las cosas que podríamos decir de José Serrano Valdenebro, pero sería alargar esta intervención y quizá restar interés a otros investigadores para continuar por el camino que tiempo atrás abriera el Capitán de Navío Carlos Martínez Valverde. Hay que decir, sin embargo, que Serrano es un hombre de su tiempo, un noble andaluz que toma el camino de las armas sin descuidar su formación intelectual. De recias convicciones, se apunta en sus escritos como poco proclive a la revolución y las libertades, como defensor de los derechos de los nobles y del gobierno absoluto.

 

Como militar no puede pedírsele más de lo que dio, su salud y prácticamente su vida, tanto en las operaciones que hizo en Infantería, como en la Marina y al frente de las Partidas. Seguro de sí mismo demostrará con el tiempo que muchos de sus planes militares y mercantiles no sólo eran necesarios, sino obligados.

 

Desde mi particular punto de vista, José Serrano Valdenebro es uno de los personajes más importantes de la Guerra de la Independencia Española en la Serranía Meridional, como el gustaba llamar a la de Ronda;  un personaje que ustedes, los naturales de Cortes de la Frontera deben reivindicar por haber sido paisano suyo, haber amado esta tierra como la de sus antepasados, y haberla defendido con todas sus fuerzas.

No crean que en vida no llegó a reconocérsele. El Manifiesto de Francisco Garcés y Barea, al que nos referíamos al comienzo de este estudio, venía prácticamente dedicado a él, como demuestra el Oficio del Alcalde A D. José Serrano Valdenebro:

 

“Esta Villa tiene el honor de remitir a V.S. por mi mano, como Alcalde de este Ayuntamiento Constitucional, el adjunto manuscrito en que se refieren todas las acciones de guerra, y demás sucesos que le han sobrevenido en la heroica resistencia que, en unión con los demás Pueblos de la Sierra, ha hecho por no admitir el yugo del imperio francés.

 

Y como V.S. ha sido el Gefe que desde el primer momento fue proclamado, y ha continuado más tiempo con el mando de este territorio, en su conseqüencia este Ayuntamiento por su acuerdo celebrado el 30 de noviembre del año presente, determinó que para dar toda la autenticidad a los hechos respectivos al tiempo del mando de V.S. se le remitiera al efecto el manuscrito que acompaño para que a su continuación pusiera V.S. la Certificación competente.

 

Dios guarde a V.S. muchos años. Cortes 8 de diciembre de 1812= José Garcés= Señor Don José Serrano Valdenebro”.

 

Al que el homeneajeado contestó así:

 

“D. JOSE SERRANO VALDENEBRO Y CORDOBA, Caballero de la muy ilustre y Real Maestranza de la Real de Ronda, Gefe de Esquadra de la Real Armada, Comandante General que fue de los Patriotas y tropas reunidad para la defensa de sus Serranías, y electo Gobernador de la Plaza de Cartagena de Levante, dice:

 

Que la Villa de Cortes de la Frontera, único realengo de la Sierra, se ha portado en esta insurrección de un modo correspondiente a la grandeza de su origen. Poblaronla Castellanos, y Conquistadores de Ronda. Decidira a no someterse: a la primera alarma marcharon sus tirdores a probarse con el enemigo, a quien batieron ventajosamente en los Cerros de Algatosín. Progresivamente han obrado sus Partidas con la mayor intrepidez y denuedo; lo que certifico en honor de la verdad, corresponder a mi deber, y por parecerme comprobante auténtico para acreditar unos hechos dignos del aprecio público, y de la memoria de los venideros.

 

Dado en la Plaza de Cádiz hoy 25 de Diciembre de 1812= José Serrano Valdenebro”.

 

Sólo por esas palabras, Cortes de la Frontera no debe dejar que nombre de un hijo tan ilustre de esta Villa sea cubierto por el polvo del olvido.

 

 

 

Alineación Cortes, Bar la Puerta de Atrás, Peluquería X-Pelos, Bar Andaluz, Bar Bokagua, Bar Jubilados, Electromuebles Gutiérrez, Las Cositas de Susi, El Rincón de Andrés, Bar Pay-Pay, Comercial Dominga, Cortelex, Mesón los Monteros, Caucenatura, Frutas y Verduras Domingo Macias, Cafetería Hermanos Romero, Pub Donde, Cafetería María, Mesón los Alcornocales, Bar-Mesón Alameda, DV Barbería, Cortescon, Embutidos y Jamones Barroso, Casa Berlín, Tienda El Capricho, El Armario de Patri, Unicaja, Hemegas, Clínica Veterinaria Clara Álvarez,  Supermercado Covirán, Pan y Dulces Al Pan, Supermercado Dia, Cerdito Andaluz, La Casita de Anai, Farmacia Salvador Ruiz Tenllado, Despacho Abogado Paqui Jimenez Gil, Pinturas Banaka, Turismo Caballos Cortes, Carmen Astete, Micotime, Distribuidor Cruzcampo Manuel Camacho, Materiales Ruiz Sarrias, Casa Paco Núñez

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